Marcela. Un cuento de Fernando de León

Marcela, cuento de Fernando de León, incluido en la antología Marca de Fuego, U de G 2022

En el centenario de Flannery O´Connor, un ensayo sobre mi cuento predilecto de ella: Las dulzuras del hogar

La violencia requiere fuerzas siniestras, fuerzas aliadas que entren en conflicto y que asesoran a cada personaje que forma un bando. Sea en forma de ideología, de prejuicio o de espectral aparición esquizoide, los personajes del cuento “Las dulzuras del hogar” de la contundente autora norteamericana, Flannery O´Connor, se dejan aconsejar y son llevados de la mano por sus fantasmas a la desgracia. El protagonista, Tomás, es quizá el menos insensato a lo largo del cuento, un historiador, solterón que vive con su madre y que padece la enfermiza caridad que su madre tiene para con vagabundos. Sin embargo, en momentos de ira y de frustración escucha la siniestra voz de su padre muerto: una voz que en realidad teme y que quisiera no atender. Digo que es el menos insensato y es, sin duda, narrativamente hablando, la apuesta de la autora por identificarse con el lector; el hilo conductor del argumento. La madre, como se ha dicho, obedece al fantasma de la caridad y no puede evitar lanzarse a la ayuda de una mujer joven sin hogar que es alcohólica llamada Sara. Por su parte, Sara es una especie de víctima de sí misma que arrastra a quienes la rodean hacia un ámbito de miseria. Los tres pasan de una situación incómoda a un desdichado y accidental asesinato de la madre, por el hijo, con la pistola del difunto padre. ¿Desdichado y accidental? El cuento es un portento narrativo porque al final no estamos seguros de que lo sucedido haya sido un momentáneo acceso de locura. No estamos seguros de que Tomas no haya deseado matar a su madre. No estamos seguros de que el desprecio de Tomás por la ninfomaníaca Sara no haya sido sino pura tensión sexual convertida en violencia. El único que parece estar seguro de lo ocurrido es aquel personaje que no ha presenciado los acontecimientos pero que llega al final como invitado de honor a la violenta puesta en escena: el pétreo sheriff Farebrother de quien se dice, en un portentoso párrafo final: “Estaba acostumbrado a interrumpir escenas que nunca eran tan terribles como a él le hubieran gustado. Pero ésta colmaba su expectación de lo atroz.” El asunto primario es que O´Connor ha reunido en un cuento todos los ingredientes para hacer de él una bomba que pueda estallar en cualquier momento: la pasividad de Tomás, la terquedad de la madre, el carácter oportunista y vividor de Sara, una pistola cargada, el activo fantasma de un padre intolerante. Las piezas de este rompecabezas de la ira están dispuestas para que algo salga mal en cualquier momento. Lo notable, lo valioso es que ninguno de estos personajes es una caricatura en sí misma. Cada uno de ellos tiene una visión del mundo compleja y comprensible: la necesidad de ayudar sin saber cómo, es tan sólida como la descalificación que Tomás hace sobre los adictos y los vividores. Sara no hace sino lo que alguien que se ahoga y que hunde consigo a quien pretende salvarla. Incluso el carácter del fantasma del padre o del rudo sheriff son representativos del tipo de hombre que vivió a mediados del siglo pasado. Ninguno es falso o malévolo, son sólo fuerzas opuestas que están condenadas a colisionar. Al final parece que el elemento catalizador es el azar, pero incluso ese azar obedece a una lógica: Sara provoca, Tomás obedece al padre y dispara, la madre intercede y muere por alguien más. Precisamente, porque ninguno abandonó su postura, es que cada uno aumentó exponencialmente su propio destino miserable.

Entrevista a Fernando de León en Teorías de lo Fantástico. 26 de febrero de 2025


Entrevista al escritor Fernando de León en Teorías de lo Fantástico 


Participación en el Primer Encuentro Iberoaméricano de Escritoras y Escritores, Elena Poniatowska Amor, el 22 de febrero de 2025 en CDMX

 


La coyuntura en Iberoamérica y su influencia en la elección de temáticas y géneros literarios

Fernando de León


Abordaré el asunto desde mi experiencia. En 2005, después de leer un cuento en la Feria del Libro de Guadalajara, un editor peruano se me acercó y me dijo que le había gustado mi cuento y que el propusiera un libro para publicarlo. Yo estaba feliz. Un año después se publicaba en Lima mi libro, La sana teoría, por la editorial estruendomudo y la edición estaba cuidada y muy bella. Pero de aquel libro sólo vi unos pocos ejemplares. La editorial era pequeña y no lograba distribuir en México. El libro se quedó allá y alguien me dijo que lo había visto en una librería del aeropuerto de Lima.

            En 2007 el grupo editorial Almuzara se instaló en Guadalajara y buscando autores locales me encontró. Publicaron, bajo su sello Berenice, mi libro Apuntes para una novísima arquitectura y durante un tiempo fue una historia feliz con presentaciones y difusión del libro, tanto en México como en España. Sin embargo, la luna de miel duró poco; el grupo editorial se regresó a España y el libro, aunque Almuzara es un grupo editorial grande, se volvió inconseguible en México.

            La tercera anécdota es reciente: al ver que contemporáneas mías como Cecilia Eudave, Iliana Vargas y Karen Chacek publicaron en la bella editorial Eolas, envié una propuesta y esperé toda una pandemia mi dictamen, que al final fue positivo: el resultado fue que publicaron en 2022 mi Manual de comportamiento fantástico; un libro estupendamente editado, con prólogo de Alberto Chimal, pero que, de nuevo, no llegaría nunca a librerías mexicanas.

            Inicio hablando de estas tres circunstancias para evidenciar que las ventanas entre países están abiertas, pero hasta lo bueno tiene un límite. Uno pensaría que en la actualidad existe una situación favorable para el diálogo y la circulación de libros por toda Iberoamérica y creo que sucede, pero en un sólo sentido, es decir, que el mercado mexicano se ha abierto, desde hace mucho tiempo, a escrituras de Sudamérica y de España, pero no necesariamente al revés, y que parte de las interrupciones en este diálogo editorial es la dificultad que encuentran las editoras extranjeras pequeñas y medianas en colocar sus títulos en el mercado nacional, y que sólo los grupos editoriales gigantes tiene la voz cantante en este asunto.

            ¿Esos gigantes de la industria editorial influyen en la elección de temas sobre lo que se escribe y publica? Es claro que sí, porque su prioridad se ha vuelto vender y para vender un producto manipulas el mercado. Y si la persona que escribe aspira a vivir de lo que escribe cae en esas tendencias. Directa o indirectamente las modas literarias se han dejado sentir, desde la narconovela hasta los libros que abordan la tragedia personal como testimonio social empático, y frecuentemente, como superación personal. En su descargo diré que siempre han sucedido como fenómeno editorial oportunista.

            Los géneros literarios también se ven afectados por el mercado. La novela, como tal, es la reina de las ventas; el cuento sigue siendo un género menor si se compara con la novela; es fama que muchas editoriales no te publican un libro de cuentos si no has publicado con ellos primero una novela de cierto éxito comercial. La crónica se ha posicionado junto al cuento en esta carrera de popularidad.

            La poesía desde hace décadas ha construido su propio mercado, de editoriales pequeñas que publican, organizan lecturas y venden de mano en mano laboriosamente.

            El ensayo es un género que parece ya interesar únicamente a las universidades, las cuales jamás se han propuesto distribuir con eficacia.  

            La escritura autobiográfica, que en España ha tomado valioso impulso, tanto en la práctica como en el estudio del mismo; en México sigue siendo un género que sólo se justifica si tiene algo morboso por contar, solo la vida escandalosa es digna de ser publicada.

            Ahora bien, que el marcado editorial induzca a ciertos temas o jerarquice los géneros literarios, no significa que quien se dedique a escribir caiga obligadamente en estas circunstancias.

            Creo que existen por lo menos dos clases de escrituras: aquellas que desean desentrañar los demonios personales y también las que sienten un compromiso con la sociedad y hacen de ella su tema.

            Quienes se sienten identificados con los primeros, ignoran casi por completo el mundo en el que viven y se avocan a su mundo interior. Los segundos sólo atienden a su entorno y tratan de retratar con fidelidad la sociedad que les rodea. No es preciso elegir un bando y, tengo para mí que ni siquiera es posible, y que los temas que aborda cada escritura los dictan las propias obsesiones de cada quien.

            Deseo concluir con una reflexión sobre mi experiencia como lector. Desarrollé el gusto por la lectura entre bibliotecas desordenadas y fui un lector anacrónico y discontinuo que lo mismo leía novelas del siglo IXX, o los viajes de Marco Polo, o a poetas del siglo pasado. Cuando yo empecé a leer no existían clasifiaciones, tales como literarura juvenil o infantil. Lo mismo leía La filosofía de la alcoba de Sade que Platero y yo de Jiménez. Leer bajo el impulso de la curiosidad me resultó fácil porque no hubo acotaciones genéricas ni debí seguir ningún orden temporal o geográfico. Ante esa ausencia de guía la necesidad por lo nuevo se debilita, se muestra como lo que es, la ilusión de habitar el presente literario, que no es nuevo pero que, presumimos, es menos viejo, y no deberá su valía a la novedad sino a la calidad literaria que posea.

            Algunos de los libros que he podido publicar podrán no estar en México, pero donde estén encuentran lectores en la medida de sus posibilidades y eso no es poco.  La coyuntura actual en Iberoamérica es parcial, pero creciente, y genera una fuerte influencia en la jerarquía de los géneros literarios, pero respecto a las temáticas de nuestra escritura debemos ser fieles, incluso a nuestras pesadillas.

            Muchas gracias.


Participación en el Primer Encuentro Iberoaméricano de Escritoras y Escritores, Elena Poniatowska Amor, el 22 de febrero de 2025 en CDMX

Manual de comportamiento fantástico, libro de cuentos de Fernando de León publicado en España por EOLAS.


 

Luego de casi tres décadas de trabajo, queda muy claro que la obra de Fernando de León es única, elegante y tenaz: siempre está lista para capturar la atención de una persona más y convertirla en su lectora fiel mediante su erudición, su imaginación y su humanidad. A su propia manera libresca, cómica, refinada, misteriosa, es un autor apasionante de la literatura mexicana.

Los cuentos de esta colección lo prueban.

El título Manual de comportamiento fantástico recuerda que la narrativa de imaginación crea escenarios imposibles, sucesos que se pueden enunciar pero nunca se podrán observar, y también conductas en el límite de lo que llamamos la naturaleza humana, o incluso más allá. Sus personajes son criaturas perfectamente razonables dadas las circunstancias extraordinarias que enfrentan. Sobre ellos, se encuentran las obsesiones de su creador: el amor, la muerte, la risa ante el absurdo del mundo, el habla de los libros y el habla de la gente. Fernando escribe en un espacio que no imagino fantasmagórico sino lleno de vida, abierto al ruido del mundo que es el de nuestra propia especie. Somos desconcertantes: espantosos y dignos de afecto al mismo tiempo, y él nos lo recuerda en su obra.

Fragmento el prólogo de Alberto Chimal



Wow, qué imaginación la de Fernando, definitivamente se va a mi lista de favoritos. Desde criaturas mitologías, animales fantásticos, juegos temporales, atmósfera oníricas, narraciones fantasmales hasta cuentos sumamente divertidos. Cada cuento que leía pensaba: "cómo pudo imaginar esto y cómo va a a acabarlo" y me veía sorprendido al terminar cada texto con finales fantásticos, en toda la extensión de la palabra. Me hizo recordar aquella sensación primera cuando me enamoré de este género. Este libro para mí se convierte en un indispensable de lo fantástico

Carlos J. Bautista, para Teorías de lo Fantástico




Una mujer que desaparece de los recuerdos de todas las personas, incluyendo su propia familia, después de 10 minutos; un hombre que solo puede ver a su amada en un espejo… cuando está a punto de abandonarlo; una mujer que es muerta por su amante… una y otra vez, por toda la eternidad; un hombre que es testigo de un evento maravilloso… que nadie más vio y que con paciencia espera el siguiente milagro en su vida. Estos son tan solo algunas de las historias de MANUAL DE COMPORTAMIENTO FANTÁSTICO de Fernando de León. Mi buen amigo Carlos J. Bautista ya me lo había mencionado hace como dos meses en una presentación (pero ya ven cómo interfiere el mundo real con nuestras lecturas). Debo añadir que, como toda colección o antología, hay algunos relatos (mucho) mejores que otros. Pero aquí hay bastantes que justifican buscar este librito. Personalmente me quedo con “Apuntes para una novísima arquitectura” (si por mí fuera ese habría sido el titulo del libro), con “El humo en el espejo”, “La inmovilidad de las nubes” y “Sala de espera”. Por supuesto, el cuento que da nombre a toda la colección. “El huésped” también me gustó. Nuestra recomendación esta semana en nuestro programa de radio que ya no existe…


Armando Saldaña Salinas.




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